En efecto, Túnez posee unos paisajes sorprendentes y variados. Teatro de la historia antigua, Túnez fue el objeto de muchas invasiones y de diferentes civilizaciones (púnica, romana, cristiana...) Túnez tiene ruinas arquéologicas extraordinarias como Cartago. Numerosos museos preservan los mosaicos antiguos, herencia del mundo árabe, siendo el más famoso el Museo Bardo. 

Por pertenecer al continente africano, Túnez posee una fauna y una flora inédita. Entre la decena de parques nacionales tunecinos, el más famoso es el Parque d'Ichkeul. Inscrito sobre la lista del patrimonio mundial de la UNESCO como reserva de la bioesfera, ese parque de 12 600 ha alberga miles de pájaros migratorios y de reptiles, igual que más de 500 categorias de plantas.

Por fin, que no se os olvide de pasear por el souk y las estrechas calles de la medina, para apreciar el encanto de la ciudades tunecinas. Aprovecha para tomar un vaso de té a la menta, un cuerno de gazela o bien un makhroud, ya que un viaje a Túnez es también un viaje de todos los sentidos.

La lista de los lugares interesantes de Túnez haría justicia a un país el doble de grande. Desde los poblados de la edad de piedra, cerca del oasis de Kebili, hasta los escenarios en donde se rodó parte de La guerra de las galaxias (en Matmata), sus paisajes, exuberantes o lunares, han visto más acción que todos los países de África juntos. Después de viajar unos días, cualquiera estará de acuerdo en que dejar volar la imaginación en las famosas ruinas romanas de Cartago y El-Jem es casi como sumergirse en la Eneida de Virgilio y tomarse un trago con Dido, mientras que si holgazanea un día en las playas de la costa septentrional se preguntará qué buscaba Aníbal lejos de Túnez.
Ya sea la mezcla cultural franco-árabe de la capital o la inabarcable extensión del Sahara, lo que se encuentra en Túnez impresiona. Al fin y al cabo, tres mil años de historia convencen a cualquier visitante.